Posteado por: beacm | junio 5, 2008

Entrevista a Soledad Cazorla. Fiscal de Sala de Violencia sobre la Mujer

«El hombre merece más pena ya que esta violencia ataca derechos fundamentales»


Lleva 27 años en el oficio, fiscal de mil batallas en Gerona, Valladolid y Madrid. Destacó en la Fiscalía General del Estado y en 1996 llegó al Supremo, donde bombardeó con papeles a Mario Conde, por ejemplo. De padre jurista y militar, nació en Larache (Marruecos) cuando aquello era un protectorado. Tiene tres hijos varones y a raya… con cariño. Controla y coordina a todos los fiscales especializados en violencia doméstica en un país con 28 muertas ya en 2008. Soledad, la superfiscal.
Pregunta.- ¿Por qué la agresión de un hombre a una mujer no es lo mismo que al contrario?
Respuesta.- Me preocuparía la pregunta si no fuera delito. Mis hijos me han preguntado si es más grave que ellos peguen a una chica que si la chica les pega a ellos. No. Expuesto así, no estamos hablando de violencia doméstica, sino de un delito común contra la integridad física, sea hombre o mujer. En violencia doméstica hablamos de una relación de poder, una vulneración de derechos fundamentales donde se mata a una mujer por el hecho de serlo y no dejarse dominar, no sólo de un atentado a la integridad física. Entonces, sí hay un plus, un reproche mayor, y comparto que el hombre merezca una agravación en la pena.


P.- Entonces no se llevaría ninguna sorpresa al leer de cabo a rabo la sentencia del Constitucional sobre la ley. Se lo digo porque algunos colectivos feministas le tenían miedo a la letra pequeña.
R.- No, ninguna sorpresa. La recibí el viernes pasado y se la envié ese día a todos los fiscales. Es una buena noticia que el Constitucional apoye la ley. La sentencia sólo se pronuncia respecto al agravamiento de la pena para hombres en caso de malos tratos ocasionales, no en otros aspectos que se recurrieron, como las amenazas, las coacciones o las órdenes de alejamiento.La sentencia demuestra que sabe de lo que habla, que conoce el fenómeno. Argumenta que no es un problema de sexo, sino de género.Es decir, de que se establece una relación de poder de determinados hombres hacia las mujeres. Y, como le he dicho antes, ahí se vulneran derechos fundamentales, lo que justifica el agravamiento.
P.- ¿La sentencia es ideológica?
R.- ¿Y qué es una sentencia ideológica? Históricamente, en el Derecho se ha trabajado con ideología para resolver problemas.Cada etapa constitucional ha tenido su ideología. Aun así, la sentencia no es ideológica en los términos que muchos plantean, es adecuada a la época en que vivimos y sirve para resolver un problema.
P.- ¿Por qué en España se puede matar con orden de alejamiento?
R.- Porque, frente a otros delitos, el agresor es quien mejor conoce a su víctima y sabe adonde va, a qué hora y con quién.Y la caza. También pasa que la mujer vuelve a creer en el agresor, baja la guardia y ve a quien acaba matándola.
P.- ¿Por qué los fiscales persiguen a la mujer que reconoce que denunció en falso?
R.- No elevaría eso a categoría.
P.- Aunque sean pocos, ocurre.
R.- El primer tipo de testigo/víctima es el que se dispensa de declarar contra su agresor porque la ley se lo permite, algo que hay que eliminar ya. El segundo es el de la que dice que no recuerda, que estaba nerviosa, que el golpe se lo dio en la bañera. Y luego, el que más me afecta: la mujer que, tras denunciar, sigue dependiendo del agresor y quita hierro al caso hasta involucrarse y decir que ha mentido. Ahí, el fiscal puede pedir que se deduzca testimonio para saber si miente. Pero se debe acreditar que ha mentido adrede. Eso de que la ley se utiliza para denuncias falsas me alarma. Por eso he investigado.
P.- ¿Y qué ha descubierto?
R.- Que hay muy pocos casos donde se haya deducido testimonio, y menos, casi anecdóticos, donde se haya condenado.
P.- Por tanto, ¿la denuncia falsa es estadísticamente irrelevante?
R.- Mire, en violencia de género la denuncia falsa es igual que en otros delitos. Ni más ni menos. Insiste en el asunto de la denuncia falsa un sector que no cree en la ley y que se basa en interpretaciones subjetivas, no en datos.
P.- ¿Qué funciona mal en la Ley contra la Violencia de Género?
R.- Cuanto más conozco el fenómeno, más defiendo la ley. Es magnífica.Pero hace falta tiempo. Hay que gastar dinero en las unidades de valoración de riesgo. No todas las víctimas son iguales. Hay que hacerle un traje a medida a cada una y desengancharla. Y hay que conocer al agresor, que tampoco es un perfil único.
P.- ¿Cómo valora la reinserción de los agresores?
R.- La rehabilitación es la mejor manera de proteger a la víctima.Y de evitar la impunidad. Pero no sé si se está haciendo un tratamiento homogéneo y serio. No me gustan los experimentos, ni que nos metamos juristas a rehabilitar, ni que cada comunidad haga una rehabilitación o no desarrolle la ley igual.
P.- ¿Es que la ley se aplica de forma distinta en cada territorio?, ¿una mujer recibe una cobertura u otra según en qué comunidad viva?
R.- Puede ser. Pero pido tiempo para que la ley se consolide.Pero sí veo, y no me pregunte cuáles porque no lo voy a decir, que hay comunidades donde la ley está más desarrollada que en otras.
P.- ¿Y eso también vale para los fiscales?, ¿están coordinados?
R.- ¡Yo me encargo de eso, así que espero que sí! Un mismo hecho tiene que ser tratado igual en Gerona que en Cádiz. No tengo sospechas sobre ello. Pero hay asuntos que no se quedan en los juzgados especializados y van a otros tribunales, donde los ven fiscales no especializados. Ahí, la coordinación, no está tan centrada.
P.- ¿Hay que perseguir de oficio al maltratador aunque la mujer retire la denuncia?
R.- Es la gran apuesta. Esto ya no es un asunto privado. Es un delito público y los fiscales estamos para perseguirlo, a veces, sin el apoyo del testigo principal. Perseguir un delito no se puede dejar al albur del agresor o de la víctima.
P.- Claro, pero si el juez se queda sin el único testimonio, ¿qué pasa, cómo prosigue el proceso?
R.- Depende. Es importante el parte médico, lo que dice la mujer en el ambulatorio, el testimonio de la Policía cuando llega al hogar, los que oyeron una discusión… Hay que arañar pruebas sin vulnerar derechos fundamentales, claro.
P.- Usted estuvo en Africa con la vicepresidenta del Gobierno.¿España puede obligar a otros países a abolir la ablación o la poligamia?
R.- Obligar, no. No somos conquistadores, ni vamos a Africa a imponer nuestro Derecho, aunque a mí me repugnen la poligamia o la ablación. No tenemos legitimación para imponer aboliciones.Eso deben ser cada país y los organismos internacionales los que lo logren.

(Entrevista publicada en El Mundo, el 1 de junio de 2008 y reproducida íntegramente).

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