Posteado por: beacm | febrero 25, 2008

Entender la violencia contra las mujeres

Para comprender en su justa medida la problemática de la violencia ejercida contra las mujeres es imprescindible detenerse en su definición e historia reciente. Sin fijar los conceptos es muy complicado abordar esta clase de violencia con garantías de reconocimiento y es fácil confundirla con otras manifestaciones de violencia colindantes (violencia doméstica o familiar), pero que en esencia escapan de la realidad de la violencia de género.

Violencia de género

La definición de la violencia de género es realmente reciente y se remonta a la década de los noventa cuando la ONU establece por primera vez este concepto. La “Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer”, efectuada dentro de la Conferencia Mundial de los Derechos Humanos de la Asamblea General de Naciones Unidas celebrada en Viena en 1993 define la violencia contra la mujer como (art.1.): todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada” . Término acuñado en la “Conferencia Mundial sobre la Mujer” en Pekín 1995.

Además, dentro de esta Declaración se consideran como violencia de género, los siguientes actos (artículo 2):

 “a) La violencia física, sexual y psicológica que se produzca en la familia, incluidos los malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar, la violencia relacionada con la dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras prácticas tradicionales nocivas para la mujer, los actos de violencia perpetrados por otros miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;

b) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general, inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo, en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitución forzada;

c) La violencia física, sexual y psicológica perpetrada o tolerada por el Estado, dondequiera que ocurra”.

Asimismo, la IV Conferencia Mundial de las Mujeres celebrada en Beijing (Pekín, 1995 ) se reconoce que la violencia contra las mujeres es un obstáculo para la igualdad, el desarrollo y la paz de los pueblos ya que impide que las mujeres disfruten de sus derechos y libertades fundamentales y es considerada como “una manifestación de las relaciones de poder históricamente desiguales entre mujeres y hombres, que ha conducido a la dominación masculina, a la discriminación y a impedir el pleno desarrollo de la mujer”. Además, recoge que la violencia contra las mujeres se produce “en todas las sociedades, en mayor o menor medida, las mujeres y las niñas están sujetas a malos tratos de índole física, sexual y psicológica, sindistinción en cuanto a su nivel de ingresos, clase y cultura”.

En la Plataforma de Acción de Beijing se amplía la definición de la “Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer” y abarca: quebrantar los derechos humanos de las mujeres en situaciones de conflicto armado, inclusive la violación sistemática, la esclavitud sexual y el embarazo forzado; esterilización forzada, aborto forzado; la utilización forzada o bajo coacción de anticonceptivos; selección prenatal en función del sexo e infanticidio femenino. Se reconoce, también, la particular vulnerabilidad de las mujeres pertenecientes a minorías: ancianas y desplazadas; mujeres indígenas o miembros de comunidades de refugiados y migrantes; mujeres que viven en zonas rurales pobres o remotas, o en instituciones correccionales.

Violencia Familiar

La Comisión Europea encargada de la igualdad de oportunidades define la violencia doméstica o violencia en la familia como “toda forma de violencia física, sexual o psicológica que pone en peligro la seguridad o el bienestar de un miembro de la familia; recurso a la fuerza física o al chantaje emocional; amenazas de recurso a la fuerza física, incluida la violencia sexual, en la familia o el hogar. En este concepto se incluyen el maltrato infantil, el incesto (…) y los abusos sexuales o de otro tipo contra cualquier persona que conviva bajo el mismo techo”.

Nos encontramos por lo tanto ante dos realidades diferentes. La violencia familiar no se asienta en las mismas raíces históricas y culturales de patriarcado y dominación que son las que determinan la violencia perpetrada contra las mujeres por el mero hecho de ser mujeres.

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