Posteado por: beacm | febrero 22, 2008

Ni tan iguales, ni tan diferentes

Las “otras mujeres” también triunfan: la otra cara de la inmigración femenina en España.

La primera declaración de Fatiha suena a disculpa: “soy una privilegiada”. Con 38 años y casi veinte en España representa la evolución de una de las primeras generaciones de mujeres norteafricanas que emigraron a la Península.

Fatiha tenía muy claro su proyecto migratorio antes de venir a España. Y hoy en día se considera una mujer afortunada por haber alcanzado la mayor parte de las expectativas que trajo consigo: “Yo era consciente, por la vida de mis hermanas mayores, que en mi ciudad mi pretendida libertad e independencia iba a suponer un hándicap insalvable”.


Salir de Marruecos y dejar atrás una extensa familia no resulta tarea sencilla para una joven de apenas 20 años: “A mis padres les costó mucho aceptar mi decisión pero, aunque en aquellos momentos mi partida fue muy conflictiva, sé que ellos han rezado todo este tiempo por mi y gracias a sus plegarias mi vida ha sido más plena”.

La dirección e impulso de la Fundación Intercultural de Apoyo a las Mujeres Inmigrantes (FIAMI), es para ella su mejor recompensa, aunque no la única. El cambio de país no le ha impedido desarrollar su faceta intelectual y profesional como psicóloga especializada en estos últimos tiempos hacia la mediación familiar e intercultural.
Una amplia trayectoria premiada recientemente con el premio Solidaria 2008 concedido por el Ayuntamiento de Móstoles: “Estoy orgullosa de mi cultura de origen y de mi cultura adoptiva, porque de la mezcla y la diversidad ha nacido este proyecto solidario que me honra presidir”, manifestó en su discurso de agradecimiento.

No obstante, llegar hasta aquí no ha resultado fácil: “Hasta para casarme tuvimos que falsificar un documento por la imposibilidad de conseguirlo en Rabat”. Las trabas han sido constantes a lo largo del camino, pero especialmente los primeros años. Ni puede, ni quiere olvidar los problemas con el idioma y el alojamiento en los primeros meses, el temor a ser expulsada por carecer de papeles una vez que superó el periodo de estancia vacacional, las barreras de la burocracia española para continuar los estudios o para encontrar trabajo, y sobre todo algunos incidentes con respecto a la convivencia, que con el paso de los años se han convertido en anécdotas: “No es agradable recordar algunos episodios de rechazo gratuito hacia mis orígenes o mis creencias (…) afortunadamente fueron pocos y reforzaron mis convicciones y mi lucha a favor de las mujeres”. Un compromiso personal y profesional diario, que entiende que debe ser compartido por mujeres y hombres de todas las condiciones, particularmente en lo que respecta a la violencia de género: “Tengo muy claro que no pueden existir diferenciaciones o gradaciones en torno a esta problemática porque las mujeres inmigrantes sufren la violencia igual que el resto de mujeres por el mero hecho de serlo, a pesar de que a la hora de tratar el problema puedan concurrir otra serie de factores específicos que las caracterizan como colectivo vulnerable”.

Una vida con el mejor premio: “mi propia satisfacción”
A lo largo de las últimas décadas el fenómeno migratorio ha experimentado una feminización importante. El hecho de que el 47% de la población inmigrante llegada a nuestro país sean mujeres confirma la tendencia existente en la actualidad hacia la equiparación de las cifras de hombres y mujeres procedentes de países en vías de desarrollo que emigran a España. Cada vez es mayor el número de mujeres de múltiples procedencias que llegan a nuestro país con la intención de iniciar una nueva vida. Representan la otra cara de la inmigración femenina que se refleja públicamente, la de las mujeres vendidas, obligadas a prostituirse u objeto de tráfico. Sin duda Fatiha es un referente de adaptación y superación para aquellas “otras mujeres” que no se encuentran reflejadas en los ámbitos públicos y que no constituyen una mera cifra o una referencia victimizadora. Porque la especificidad de cada una enriquece la igualdad de todas y todos.

El problema del espejo con el que se mira

A lo largo de las últimas décadas el fenómeno migratorio ha experimentado una feminización importante. El hecho de que el 47% de la población inmigrante llegada a nuestro país sean mujeres confirma la tendencia existente en la actualidad hacia la equiparación de las cifras de hombres y mujeres procedentes de países en vías de desarrollo que emigran a España. Cada vez es mayor el número de mujeres de múltiples procedencias que llegan a nuestro país con la intención de iniciar una nueva vida. Representan la otra cara de la inmigración femenina que se refleja públicamente, la de las mujeres vendidas, obligadas a prostituirse u objeto de tráfico. Sin duda Fatiha es un referente de adaptación y superación para aquellas “otras mujeres” que no se encuentran reflejadas en los ámbitos públicos y que no constituyen una mera cifra o una referencia victimizadora. Porque la especificidad de cada una enriquece la igualdad de todas y todos.


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Responses

  1. Me parace que te lo has currado. Me encanta.


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