Posteado por: beacm | noviembre 25, 2007

Una vida y una cuestión de responsabilidad

La violencia de género se ha convertido en objeto de debate y preocupación para las sociedades actuales, que desde diferentes frentes y organismos tratan de combatirla. Porque la violencia contra las mujeres no es un acontecimiento reciente, ni está limitada a un contexto o una clase social determinados. Por el contrario este fenómeno traspasa fronteras y se extiende por todos los países afectando a más de un tercio de la población mundial.

Esta cotidianeidad de la violencia ejercida contra las mujeres por el mero hecho de serlo ha saltado a las agendas mediáticas y se ha visibilizado socialmente a través de los contenidos informativos. Sin embargo, pervive en los medios un tratamiento que distorsiona la realidad de esta violencia. Un tratamiento que debe modificarse desde la base, pero que va más allá de una correcta presentación de las noticias de malos tratos.

Los medios, como agentes al servicio de la democracia, cumplen una función primordial en la formación social de los ciudadanos. Pero en el tema de la violencia de género es evidente que algún elemento de esta ecuación está fallando: o bien la sociedad no está concienciada y los medios actúan como meros transmisores de esa realidad y espejos de la sociedad patriarcal, o bien es necesario que los medios asuman su papel de creadores de una conciencia social crítica y apuesten verdaderamente por un análisis riguroso de esta problemática.

Es imprescindible recordar la responsabilidad social de los medios respecto a los contenidos y discursos que construyen y a los efectos que éstos puedan tener en el público receptor, sin que ello suponga un menoscabo de su labor informativa (considerando además que esta responsabilidad es compartida por otras instituciones). El discurso social, y por supuesto el mediático, debe rechazar tajantemente cualquier expresión de violencia contra las mujeres sin justificaciones y sin vuelta atrás.El papel de los medios de comunicación como agentes socializadores y legitimadores de actitudes, valores y comportamientos sociales a través de mecanismos simbólicos de reprobación o aceptación es un factor fundamental a tener en cuenta en la lucha contra la violencia de género.

La persistencia de esta lacra social hace que sea necesario continuar investigando e indagando en sus causas, porque un mejor conocimiento de este fenómeno contribuirá a aportar las claves para su erradicación. Así como es imprescindible que el discurso mediático evite la victimización secundaria hacia las mujeres, que de forma sutil y sistemática continúa perpetuando la desigualdad entre los sexos.

Una mayor representación de las mujeres en los medios, sujetos y objetos de información en igualdad de condiciones que los varones, contribuirá asimismo a dimensionar el fenómeno de la violencia de género desde otros parámetros. Una modificación en este sentido ayudará a luchar mejor contra la violencia de género y a dignificar la labor y el mensaje de los medios.

En este 25 de noviembre, Día Internacional contra la Violencia de Género, y ante la reciente polémica suscitada por el asesinato de la joven Svetlana a manos de su ex pareja tras haber acudido al Diario de Patricia, toca reflexionar sobre las consecuencias que nuestra actitud y nuestro posicionamiento ante la violencia ejercida contra las mujeres conllevan.

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